Reconocimiento facial: aumenta el uso de las tecnologías de identificación biométrica en América Latina

Por: Tamara Zylbersztejn

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La investigación realizada por «Al Sur», un consorcio de la región que nuclea a organizaciones de la sociedad civil y del ámbito académico que busca fortalecer los derechos humanos en el entorno digital, muestra que en los últimos tres años se implementaron la mayoría de los sistemas que utilizan esta tecnología.

El reconocimiento facial es una tecnología que surgió en la década de 1960 que permite analizar ciertos rasgos de la cara para establecer la identidad de una persona. Sin embargo, ante los avances tecnológicos asociados al almacenamiento de grandes volúmenes de datos y las técnicas de aprendizaje y entrenamiento de los algoritmos, se propagó de manera más rápida su uso en distintos ámbitos de la vida cotidiana cómo por ejemplo para desbloquear dispositivos móviles o para verificar perfiles en aplicaciones de bancos o de créditos.

Según lo que indica el estudio las áreas en dónde más se aplican los sistemas es en la categoría de seguridad pública ya que hay alrededor de 30 activos. Por ejemplo, en Argentina, el Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (SIBIOS) que se utiliza para la investigación de delitos, la obtención del Documento Nacional de Identidad (DNI), el acceso a los beneficios de la seguridad social. De igual modo existe el Sistema de Reconocimiento Facial de Tigre NeoCenter, localizado en la localidad de Tigre, Provincia de Buenos Aires, en estaciones de tren, terminales y casinos. La iniciativa tiene el objetivo de detectar patrones de recorridos continuos de una persona y, de esa forma, identificar conductas que pueden ser consideradas sospechosas. También hay sistemas vinculados al transporte, la asistencia social y la migración.

Otro dato relevante de la investigación es que la mayoría de las empresas generadoras de software son de origen extranjero e incluso hay compañías que son cuestionadas internacionalmente como las oriundas de chinas Dahua y Hikvision o como el caso de la FaceWatch, cuyo software fue muy criticado por diversas organizaciones del mundo.

Vladimir Garay, director de Incidencias de la Organización Civil Derechos Digitales, la cual forma parte de “Al sur”, afirma “llama la atención cómo la región parece ir a contrapelo de la tendencia mundial, donde parece que se alcanzó algún consenso respecto de la necesidad de tomar medidas contra este tipo de tecnologías desde una perspectiva de derechos humanos. Pero parece que esas noticias no han llegado a los oídos de los tomadores de decisiones en América Latina”. Por su parte, Pablo Negri, científico del Conicet y del Instituto de Investigación en Ciencias de la Computación (ICC), reflexionando sobre los usos del reconocimiento facial en una entrevista con el diario Clarín, dice que hay varias personas que pueden quedarse afuera de estas tecnologías como es el caso de las y los adultos mayores que a veces se encuentran con obstáculos que no saben como responder por miedo o por desconocimiento a los sistemas. Es desde este lugar que el consorcio “Al sur” demanda la convocatoria a un amplio debate democrático con participación de todos los sectores en los procesos de toma de decisiones respecto a la implementación de tecnologías como las de reconocimiento facial.

Sobre los riesgos y abusos del uso de tecnologías de reconocimiento facial ya hemos hablado en este correo de DHyTecno.

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