News #07 | Marzo 2021 | Tecnolog√≠as por y para todas, todes y todos ūüŹ≥ÔłŹ‚ÄćūüĆą

Por: Carolina Martínez Elebi

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¬ŅAlguna vez escuchaste decir que ¬ęla tecnolog√≠a es neutral¬Ľ o que ¬ęes buena o mala dependiendo de para qu√© se la use¬Ľ? Suele usarse el ejemplo del cuchillo (s√≠, porque ¬ętecnolog√≠a¬Ľ no se refiere exclusivamente a dispositivos electr√≥nicos) para argumentar a favor de la supuesta existencia de una tecnolog√≠a neutral, porque se dice que el cuchillo puede usarse para cortar la comida o para matar a alguien. Depende de qui√©n lo use. Depende de c√≥mo lo use. Pero NO, la tecnolog√≠a no es neutral.

Los inventos t√©cnicos, antes de lanzarse y de que vos y yo podamos usarlos, son pensados, dise√Īados, construidos, programados y vendidos por personas que toman una serie de decisiones que van marcando el camino que indica los posibles usos de ese invento o para qu√© podr√≠a servir. Estas decisiones pueden dar como resultado dispositivos y sistemas abiertos o cerrados. Por ejemplo, un electrodom√©stico, una notebook o un celular pueden estar dise√Īados de tal forma que permitan que la persona que lo compr√≥ pueda desarmarlo, estudiarlo y arreglarlo (abierto), o puede estar dise√Īado para que nadie pueda ver o tocar lo que hay dentro y, si se rompe, s√≥lo puede llevarse al servicio t√©cnico oficial para que lo revisen y reparen (cerrado). Con respecto a los sistemas inform√°ticos, pasa algo similar. Un programa puede estar dise√Īado con el fin de que las personas s√≥lo puedan usarlo de la forma en que lo hayan decidido las personas o la empresa que lo desarroll√≥ (software propietario o cerrado, que tambi√©n se lo conoce, desde la comunidad de software libre, como ¬ęsoftware privativo¬Ľ) o puede estar pensado y dise√Īado de tal forma que la persona que lo usa pueda leer su c√≥digo, estudiarlo, modificarlo (para adaptarlo a sus necesidades) y compartir sus modificaciones (software abierto –open source– y software libre –free software).

Una aclaraci√≥n no menor: A pesar de que las decisiones que se tomen en el momento del dise√Īo puedan influir en sus formas de uso, esto no es determinante de lo que puede suceder, ya que, como lo explic√≥ Raymond Williams en el cap√≠tulo ¬ęTecnolog√≠as de la comunicaci√≥n e instituciones sociales¬Ľ de su libro Historia de la comunicaci√≥n. Vol. 2 De la imprenta a nuestros d√≠as, cuando un invento t√©cnico se pone en circulaci√≥n en la sociedad es ah√≠ donde el invento t√©cnico adquiere forma y sentido como TECNOLOG√ćA. ¬ŅQu√© es tecnolog√≠a, entonces? Williams dec√≠a que suele reducirse un complejo sistema de relaciones e interacciones a una interpretaci√≥n en dos t√©rminos simples: por un lado, la invenci√≥n t√©cnica y, por el otro, la sociedad, y que, a ra√≠z de esto suele llegarse a dos conclusiones antag√≥nicas: que ¬ęlos inventos cambian a la sociedad¬Ľ o que ¬ęla sociedad determina los usos de los inventos t√©cnicos¬Ľ. En contraposici√≥n a esto, √©l distingue entre tres conceptos:

  1. Técnica: Es una habilidad particular, o la aplicación de una habilidad.
  2. Invento técnico: Es el desarrollo de dicha habilidad, o el desarrollo o invento de uno de sus ingenios.
  3. Tecnología: En primer lugar, lo define como el marco de conocimientos necesarios para el desarrollo de dichas habilidades y aplicaciones y, en segundo lugar, un marco de conocimientos y condiciones para la utilización y aplicación prácticas de una serie de ingenios.

En definitiva, lo que importa en cada nivel, dice, ¬ęes que una tecnolog√≠a siempre es, en el sentido m√°s amplio del t√©rmino, social.¬Ľ Por esto mismo es que no son precisas ni ciertas afirmaciones como que los celulares o internet (o el invento t√©cnico que se te ocurra) revolucionan o impactan en nuestras vidas como si fueran algo externo y ajeno a nuestra propia forma de constituirnos en este mundo.

Sobre esto √ļltimo, es muy interesante la reflexi√≥n de Javier Blanco, Doctor en Ciencias de la Computaci√≥n y profesor titular de la Facultad de Matem√°tica, Astronom√≠a, F√≠sica y Computaci√≥n de la Universidad Nacional de C√≥rdoba, en su charla ¬ęMedi(t)aciones algor√≠tmicas¬Ľ, en la que cita una escena de la pel√≠cula ¬ę2001: Odisea del espacio¬Ľ -a la que llama una de las escenas m√°s maravillosas del cine- en la que un hom√≠nido sin lenguaje pero con herramientas lanza un hueso al aire y este gira, mostrando en pocos segundos la evoluci√≥n humana, hasta convertirse en una estaci√≥n espacial orbitando la Tierra. A partir de este ejemplo, sostiene: ¬ęNo es que los humanos creamos tecnolog√≠a, la tecnolog√≠a cre√≥ a la Humanidad. Hubo t√©cnica antes que humanos. Hubo instrumentalidad antes que lenguaje. Pasaron milenios hasta que esa instrumentalidad reflexivamente se convierte en una capacidad de conceptualizar el mundo¬Ľ.

ūü§Ē ¬ŅQu√© tiene que ver todo esto con el g√©nero, las diversidades y la inclusi√≥n? Seguime un poco m√°s.


¬ęLa tecnolog√≠a es de varones¬Ľ ūüôĄ

Cuando era chica me gustaba jugar a desarmar todo lo que tuviera tornillos, desde juguetes hasta controles remotos o teléfonos rotos. Me gustaba ver cómo se conectaban los cables que había adentro, desengancharlos, sacar partecitas y volver a ponerlas. La mayor satisfacción era cuando, después de abrir algo, encontraba el cable o la pieza suelta, lograba conectarla, cerrar todo, poner los tornillos, y sucedía la magia✨. Lo que se había roto volvia a funcionar y yo era feliz. Sabía que lo había reparado yo, aunque no tenía mucha -o ninguna- idea de lo que había tocado. Hace poco volví a sentir esa misma satisfacción, al reparar otros juguetes (que ya no son míos) y ver caras de felicidad del otro lado.

Sin embargo, a pesar de que a muchas ni√Īas les pueda gustar jugar a investigar y reparar, y que muchas mujeres logren que ese juego se convierta en su oficio o profesi√≥n, no muchas -o muy pocas- son alentadas a hacerlo (incluso cuando demuestren genuino inter√©s). No era algo aislado escuchar frases como que ¬ęesas son cosas de varones¬Ľ ni tampoco era (ni es) raro escuchar a muchas amigas o mujeres de mi entorno decir cosas como ¬ęno entiendo nada de tecnolog√≠a¬Ľ y sentirse perdidas o abrumadas ante la necesidad de usar un dispositivo o un sistema inform√°tico nuevo, ya sea porque lo necesitan para hacer un tr√°mite, para su trabajo, para la escuela de sus hijxs, para sacar un turno m√©dico o para vender sus productos o servicios por internet, cuando antes lo hac√≠an en un local comercial que daba a la calle o en un oficina.

Como explica Graciela Morgade en su texto ¬ęToda educaci√≥n es sexual¬Ľ en el libro #Ni una menos desde los primeros a√Īos. Educaci√≥n en g√©neros para infancias m√°s libres, ¬ęlos estudios de la psicolog√≠a marcan que muy tempranamente las chicas y los chicos desarrollan una ‘identidad de g√©nero’: a partir de los dos o tres a√Īos, se autoasignan los rasgos de lo que corresponde ‘a una nena’ o ‘a un nene’ seg√ļn la ropa, los peinados, que a las nenas les gusta cocinar y a los nenes hacer torres¬Ľ. Por su parte, en el mismo libro Marcela A. Pa√≠s Andrade profundiza en el an√°lisis sobre el juego en su texto ¬ęPr√°cticas culturales y g√©neros. El juego y el juguete como estrategias cotidianas para la equidad¬Ľ en el que se refiere as√≠ a los videojuegos:

¬ęAlgunos resultados de estas investigaciones afirman que los varones usan y acceden con mayor facilidad a una computadora tanto en la casa como en las escuelas o espacios de alquiler de m√°quinas: mientras que los varones ven las utilidades de la m√°quina como una herramienta que les aumenta su poder, las mujeres la definen como la posibilidad de relacionarse entre ellas. De la misma forma, los juegos que se dise√Īan para varones y mujeres tambi√©n son diferentes: mientras que para los varones se compran juegos educativos que enfatizan la coordinaci√≥n ojo-mano, la rapidez de reflejos y la acci√≥n, los programas para chicas tienden a facilitar la realizaci√≥n de tareas de tipo pr√°ctico o art√≠stico¬Ľ.

Retomando la definici√≥n de ¬ętecnolog√≠a¬Ľ de Williams, podr√≠a decirse que incluso aquellos juegos pensados y dise√Īados ¬ępara ni√Īos¬Ľ pueden ser populares entre ni√Īas. Sin embargo, el hecho de que la industria de los videojuegos est√© predominantemente conformada por hombres que desarrollan productos para varones, genera un escenario desequilibrado en el que las ni√Īas y mujeres no se sienten interpeladas o que, cuando se suman a jugar un juego online, no se sientan c√≥modas o sean el foco de agresiones por parte de jugadores masculinos.

ūüĎĺ Mujeres gamers: En los √ļltimos a√Īos, el panorama comenz√≥ a cambiar y cada d√≠a pueden verse m√°s ni√Īas y mujeres que se animan a jugar videojuegos. No s√≥lo eso, sino que, adem√°s, m√°s mujeres han empezado a dedicarse al desarrollo y la programaci√≥n de videojuegos, lo que empieza a dar sus frutos, con juegos diversos y roles femeninos que escapan a los estereotipos, entre otras novedades para la industria. Para dar a conocer el trabajo de mujeres en videojuegos, Laura Palavecino, Steph Zucarelli, Mica Mantegna y Vale Colombo se unieron para crear la organizaci√≥n Women In Games Argentina (WIGAr) que en 2020 realiz√≥ una serie de charlas para visibilizar a las mujeres del mundo gamer, ya sean profesionales, estudiantes, curiosas, amateurs, o hobbistas, que forman o les interesa pertenecer al desarrollo de videojuegos.

Un dato de color: En 1981, en el juego Donkey Kong, apareci√≥ el primer personaje femenino en un videojuego‚Ķ ¬ŅEl objetivo? RESCATARLA ūü§¶ūüŹĽ‚Äć‚ôÄÔłŹ


Sesgos de g√©nero o ¬Ņpor qu√© ¬ęSiri¬Ľ es sumisa?

Entre los muchos sesgos humanos (culturales, claro) que volcamos en los desarrollos tecnológicos, uno muy presente, y con enormes repercuciones, tiene que ver con los sesgos sexistas. Un ejemplo cotidiano es el que le escuché en alguna oportunidad a Sofía Scasserra, refiriéndose al desarrollo de la Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y que lo reproduce en su libro Cuando el jefe se tomó el buque. El algoritmo toma el control:

¬ęLa pregunta que siempre surge cuando vemos estos dispositivos modernos es qui√©n los maneja, qui√©n les da la informaci√≥n para que funcionen. Si la heladera se ha quedado sin leche, ¬Ņa qui√©n le avisa? Si hay que pasar la aspiradora, ¬Ņqui√©n programa el horario? Si hay que hacer el pan para ma√Īana, ¬Ņqui√©n prepara la m√°quina de pan? Obviamente que esta cuesti√≥n no es un problema directo de la tecnolog√≠a, pero s√≠ tiene que ver la publicidad de los productos ‘que facilitan tu vida de ama de casa’. Si la tecnolog√≠a env√≠a la informaci√≥n a la mujer porque as√≠ fue programado, el hombre jam√°s se enterar√° que falt√≥ la leche en la heladera, ni que la aspiradora dej√≥ de funcionar, ni que el timbre son√≥ en la casa y hay que atenderlo (‚Ķ) Ciertamente no es culpa de la tecnolog√≠a esta sobrecarga en la mujer, pero una vez m√°s tira por la borda el argumento que dice que el comercio electr√≥nico en las negociaciones econ√≥micas trasnacionales achica la brecha de g√©nero per se¬ę.

ūüďä Los sesgos de g√©nero se hacen evidentes tambi√©n en √°reas sensibles como el desarrollo de sistemas para la salud, como pude aprender cuando entrevist√© a Enzo Ferrante para un documento que escrib√≠ el a√Īo pasado sobre ¬ęInteligencia Artificial y Salud¬Ľ para el Centro de Estudios en Tecnolog√≠a y Sociedad (CETyS) de la Universidad de San Andr√©s. Ferrante es Ingeniero de Sistemas, Doctor en Ciencias de la Computaci√≥n y realiz√≥ su postdoctorado sobre Deep Learning y segmentaci√≥n de im√°genes cerebrales en el Imperial College London (BioMed IA lab). Actualmente, es investigador del CONICET y AXARF Fellow en el Research institute for signals, systems and computational intelligence (CONICET / Universidad Nacional del Litoral) en Santa Fe, Argentina, donde est√° comenzando una nueva l√≠nea de investigaci√≥n en m√©todos computacionales para el an√°lisis de im√°genes biom√©dicas. Junto a sus colegas investigadores/as empezaron a estudiar la tem√°tica de ¬ęfairness¬Ľ o equidad algor√≠tmica, teniendo en cuenta la perspectiva de g√©nero, bas√°ndose en los trabajos de Londa Schiebinger, pionera en los estudios de historia de la ciencia con perspectiva de g√©nero, que encabeza el proyecto Gendered Innovations de la Universidad de Stanford. Lo que intentaron ver era qu√© pasaba si a un sistema de diagn√≥stico automatizado, como pod√≠a ser un sistema basado en im√°genes de rayos X que trata de detectar una patolog√≠a o un hallazgo, se lo entrena con im√°genes s√≥lo de hombres y despu√©s se lo testea en im√°genes s√≥lo de mujeres o viceversa. En abril de 2020, la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) public√≥ la investigaci√≥n en la que detectaron el impacto del desbalance de g√©nero en bases de datos de rayos X al entrenar clasificadores basados en Redes Neuronales Convolucionales (CNNs). ¬ęEl objetivo era ver que existe el bias (sesgo) y concientizar a la comunidad de investigadores en el √°rea de que es importante, por lo menos, informar los datos demogr√°ficos de los datos que usaste para el estudio. No todos lo hacen. A nosotros nos cost√≥ encontrar datasets p√ļblicos en los que pudi√©ramos entrenar nuestro modelo con informaci√≥n de g√©nero‚ÄĚ, me explic√≥ Ferrante.

ūüĎ©ūüŹĽ‚ÄćūüíĽ Hace unos a√Īos, la empresa Amazon fue noticia porque se supo que el sistema que utilizaban para filtrar candidatos y candidatas, que realizaba una selecci√≥n automatizada, era sexista: descartaba a las mujeres. ¬ŅPor qu√©? B√°sicamente, porque hab√≠a sido ¬ęentrenado¬Ľ con informaci√≥n sobre postulantes a empleos de la empresa durante 10 a√Īos y deb√≠a observar patrones. El objetivo era que el sistema fuera ¬ęneutral¬Ľ para contratar personal; sin embargo, como la mayor√≠a de los postulantes de la base de datos de entrenamiento eran hombres, el sistema ¬ęaprendi√≥¬Ľ que los candidatos masculinos eran una preferencia. As√≠, el sistema penalizaba a los CV que inclu√≠an la palabra ¬ęmujer¬Ľ. Tranqui.

Otro ejemplo concreto de c√≥mo repercuten los sesgos de g√©nero profundizando y reproduciendo estereotipos sexistas es el de los dispositivos conocidos como ¬ęasistentes virtuales¬Ľ. Tanto Siri (de Apple), como Alexa (de Amazon) son productos que tienen nombres de mujeres y voces femeninas. ¬ŅY c√≥mo decidieron -sus programadores- que deben comunicarse estas asistentes virtuales? Con un estilo sumiso o, incluso, seductor. Esta fue una de las conclusiones a las que lleg√≥ la UNESCO y que reprodujo en un informe titulado ¬ęI’d blush if I could: closing gender divides in digital skills through education¬Ľ (Me sonrojar√≠a si pudiera: cerrar las brechas de g√©nero en las habilidades digitales a trav√©s de la educaci√≥n), en el que asegura que ‚Äúel mundo necesita prestar atenci√≥n m√°s de cerca a c√≥mo, cu√°ndo y si las tecnolog√≠as de inteligencia artificial tienen g√©nero y, de manera crucial, qui√©n est√° asignando ese g√©nero‚ÄĚ. Adem√°s, pone sobre la mesa uno de los problemas: ¬ęLas mujeres est√°n gravemente subrepresentadas en la inteligencia artificial: son el 12% de quienes investigan inteligencia artificial y 6% de quienes desarrollan software.¬Ľ

¬ŅQui√©nes HACEN tecnolog√≠a en Argentina?

Seg√ļn datos relevados por la organizaci√≥n de la sociedad civil, Chicas en Tecnolog√≠a, el porcentaje de mujeres argentinas que se inscribieron en carreras de programaci√≥n no super√≥ el 17,18% anual, en el per√≠odo 2010-2015. Esto da como resultado un escenario ocupado mayormente por hombres, que vuelcan sus propios sesgos a la hora de pensar, dise√Īar y programar nuevos sistemas y herramientas que luego se volcar√°n al mercado y a la vida cotidiana de todas, todes y todos.

Fuente: Chicas en Tecnología.

Por su parte, desde la organizaci√≥n Mujeres en Tecnolog√≠a hicieron un mapeo nacional, en el per√≠odo octubre-diciembre de 2020, acerca de cu√°n inclusivo es el ecosistema tech en Argentina para quienes trabajan en tecnolog√≠a (el 89% de las personas que participaron se concentran en las provincias de Buenos Aires y C√≥rdoba, donde se encuentran los polos tecnol√≥gicos m√°s importantes de Argentina). Un dato: el 98% de las mujeres y diversidades de g√©nero explicita haber sufrido alg√ļn tipo de hostilidad y/o violencia en el trabajo.

Seg√ļn explica Gloria Bonder, psic√≥loga, investigadora de Flacso y Coordinadora de la C√°tedra UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnolog√≠a en Am√©rica Latina, ¬ętodav√≠a existe lo que llamamos la ‘roca viva’, y es que las mujeres que estudian y trabajan en tecnolog√≠a no tengan que asimilarse a un mundo masculino para ser aceptadas¬Ľ. En 2016, junto a su equipo de c√°tedra realizaron investigaciones sobre mujeres en empresas tecnol√≥gicas en tres pa√≠ses (Argentina, Costa Rica y Colombia) y lo que vieron es que las mujeres deben desenvolverse en un √°mbito ¬ędonde hay reglas, normas, secretos y vinculaciones entre los varones. Adem√°s, muchas veces la manera en que est√° organizado el trabajo es aceptada solo por los varones: los tiempos, los horarios extensos y las demandas¬Ľ. Como consecuencia, se√Īal√≥ que las mujeres tienen tres alternativas: ¬ęRefugiarse en un mundo peque√Īo de mujeres, asimilarse a la cultura masculina, y la otra opci√≥n es irse¬Ľ.


Diversidad e inclusión en tecnología

Como me dijo Caro Hadad, a quien entrevist√© para este correo, ¬ęm√°s historias, m√°s miradas, m√°s enfoques enriquecen siempre la forma de encarar los problemas, as√≠ como tambi√©n traen a la mesa nuevos problemas para resolver¬Ľ. En este √ļltimo apartado, dejo algunos ejemplos donde eso se hace evidente:

ūüĎČ Sesgos raciales: Las tecnolog√≠as de Reconocimiento Facial tienen serios sesgos para identificar a personas negras o asi√°ticas, aunque algunos, como Google, est√°n empezando a mejorar la calidad de sus datos de entrenamiento y comienzan a reconocer rostros de personas negras incluso en habitaciones oscuras.

ūüĎČ Inteligencia Artificial y discapacidad: Hace unos meses, Chequeado present√≥ una investigaci√≥n realizada por Tom√°s Balmaceda, que da cuenta de c√≥mo algunas ¬ęsoluciones¬Ľ, en lugar de ayudar a la inclusi√≥n, profundizan las diferencias en el acceso. Es el caso de los asistentes de voz que no reconocen a una persona que vive con s√≠ndrome de Down o las aplicaciones de delivery que no pueden ser utilizadas por una persona con discapacidad visual.

ūüĎČ El conocimiento colectivo de las mujeres: La baja participaci√≥n de mujeres en √°mbitos v√≠nculados con la tecnolog√≠a tambi√©n tiene efectos en la gran enciclopedia de internet: s√≠, en Wikipedia, a pesar de que el 60% del Directorio de Wikimedia Foundation son mujeres -incluyendo a la CEO-, todav√≠a el porcentaje de mujeres editoras en muy menor: solo una de cada 10. Esto, a su vez, puede repercutir en sus contenidos ya que, seg√ļn la asociaci√≥n Women in Red, menos del 20% de las biograf√≠as en Wikipedia en ingl√©s son de mujeres. Adem√°s, los art√≠culos sobre cuestiones de g√©nero o disidencias suelen encontrar bastantes resistencias en su comunidad.

ūüĎČ Diversidades y tecnolog√≠a: En este sentido, es necesario destacar el trabajo que realizan desde la organizaci√≥n Transistemas, en la que entienden a la educaci√≥n como una de las claves para alcanzar una inclusi√≥n laboral formal y es por eso que desde su fundaci√≥n decidieron ofrecer cursos gratuitos de programaci√≥n, soporte t√©cnico, administraci√≥n de servidores, testing, experiencia de usuarix (UX), y mercadotecnia, con prioridad para personas trans.


ūüé¨ La vida de Ada Lovelace, la primera programadora de la historia (1815-1852)

Augusta Ada Byron, condesa de Lovelace, fue una matemática, informática y escritora británica, reconocida como la primera programadora de computadoras de la historia -considerada casi universalmente la fundadora de la ciencia informática- gracias a su trabajo acerca de la calculadora de uso general de Charles Babbage en el que se encuentra lo que se considera hoy el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina. La máquina construida por ella definió el uso de tarjetas perforadas para programar.

ūüĎ©ūüŹĽ‚ÄćūüíĽ Otras mujeres de la historia de la programaci√≥n y la tecnolog√≠a:

Margaret Hamilton. (1936-) Cient√≠fica computacional, matem√°tica e Ingeniera en Sistemas, creadora del software que hizo posible el primer alunizaje, a cargo del Apollo 11, que funcionaba en forma asincr√≥nica. Tambi√©n cre√≥ el t√©rmino ¬ęingenier√≠a de software¬Ľ.

Grace Hopper. (1906-1992) Desarroll√≥ el primer lenguaje inform√°tico que utilizaba palabras en lugar de n√ļmeros, precursora del lenguaje COBOL, y por trabajar en la primera computadora electromec√°nica Mark I.

Las mujeres de ENIAC: Frances Bilas Spence (1922-2012), Betty Snyder Holberton (1917-2001), Ruth Lichterman Teitelbaum (1924-1986), Marlyn Wescoff Meltzer (1922-2008), Kathleen McNulty Mauchly Antonelli (1921-2006) y Jean Jennings Bartik (1924-2011). El grupo de seis mujeres creadoras del código informático para la primera computadora programable y totalmente eléctrica del mundo.

Joan Clarke. (1917-1996) Descifradora de c√≥digos de Bletchley Park y parte del equipo de Alan Turing que muchos creen responsable de acortar por lo menos dos a√Īos la Segunda Guerra Mundial, por haber descifrado el c√≥digo enigma usado por el ej√©rcito nazi.

Corina Eloísa Ratto. (1912-1981) Matemática argentina, militante de los DD.HH y los derechos de la mujer.

Rebeca Cherep de Guber. (1926-2020) Doctora en Matem√°ticas, docente Universitaria y pionera en el desarrollo de la inform√°tica en Argentina.

Liana Lew. (1942-) Computadora Científica y programadora pionera argentina. La encontrás en Twitter.

Norma Lijtmaer. (1937-2004) Pionera de la Computación Argentina, investigadora y docente destacada en Italia y una de las impulsoras de la creación de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática (ESLAI).

Ida Holz. (1935-) Ingeniera en Sistemas, profesora e investigadora uruguaya, pionera en el campo de la computaci√≥n y de Internet. Es considerada ‚ÄúLa Madre de la Internet‚ÄĚ.

Victoria Raquel Bajar Simsolo. (1942-2016) Doctora en Ciencias, docente universitaria y primera mujer graduada de la carrera de Computador Científico en Argentina.

Cecilia Tuwjasz de Berdichevsky. (1925-2010) Licenciada en Matematica, Contadora, programadora, docente universitaria y pionera en la inform√°tica argentina y el uso de Clementina.

4 preguntas a Caro Hadad



Caro es programadora y co-fundadora de Chicas en Tecnolog√≠a, una organizaci√≥n de la sociedad civil sin fines de lucro de Argentina que, desde 2015, busca reducir la brecha de g√©nero en el desarrollo de tecnolog√≠as en la regi√≥n a trav√©s de la capacitaci√≥n y la educaci√≥n desde la adolescencia para que m√°s chicas y mujeres elijan carreras de CTIM (Ciencia, Tecnolog√≠a, Inform√°tica y Matem√°tica). Adem√°s, es co-autora del proyecto Cient√≠ficas de Ac√°, junto a Vale Edelsztein, Juli Elffman y Juli Alcain, a trav√©s del que buscan visibilizar a las mujeres que hacen ciencia en Argentina y el pasado 11 de febrero, D√≠a Internacional de la Mujer y la Ni√Īa en la Ciencia, presentaron el libro en el que cuentan historias de cient√≠ficas de laboratorio y de territorio, de todas las regiones y √©pocas.

¬ŅC√≥mo surgi√≥ el proyecto ¬ęCient√≠ficas de ac√°¬Ľ y con qu√© se encontraron hasta ahora?

El proyecto empez√≥ con preguntas: ¬ŅCu√°ntas personas dedicadas a la ciencia pod√©s nombrar? ¬ŅCu√°ntas personas argentinas? ¬ŅCu√°ntas mujeres? ¬ŅCu√°ntas mujeres argentinas? En septiembre de 2020 hicimos una encuesta en redes sociales, que contestaron m√°s de mil personas, que nos permiti√≥ confirmar lo que intu√≠amos: ¬°Sabemos poco de las Cient√≠ficas de Ac√° y queremos saber m√°s! Por eso empezamos este proyecto que busca reconocer el trabajo de las mujeres que hicieron y hacen ciencia en Argentina. A lo largo de pocos meses, logramos formar una comunidad de m√°s de 10 mil personas interesadas en la tem√°tica que participan visibilizando cient√≠ficas argentinas en redes sociales. ¬°Y acabamos de lanzar la preventa de nuestro primer libro!

Cuando se dice ¬ęcient√≠ficas¬Ľ suele pensarse en las ciencias exactas. ¬ŅEn qu√© ciencias pensaron para su proyecto? ¬ŅQu√© cient√≠ficas comenzaron a aparecer?

En el libro y en redes sociales contamos historias de científicas sociales, psicólogas, arquitectas, matemáticas, químicas, biólogas y mucho más. Quisimos mostrar que hacer ciencia no es solamente trabajar en un laboratorio mezclando tubos de ensayos con líquidos coloreados. Contamos historias de trabajo con la comunidad, de exploración en lugares recónditos e investigaciones que nacen desde la vivencia propia; científicas que proponen teorías y científicas que las corroboran empíricamente. También elegimos hablar de personas que dejaron su carrera científica o que la comenzaron luego de dedicarse a otras tareas. En nuestro blog y en redes sociales estamos abriendo todas las historias.

¬ŅCu√°l dir√≠as que es la situaci√≥n de las mujeres de la ciencia en la actualidad en cuanto a posibilidades para interesarse por las ciencias, su inserci√≥n laboral y posibilidades de ascenso y visibilidad?

En Argentina, la mitad de las personas que investigan en ciencia y tecnolog√≠a somos mujeres. Sin embargo, hay barreras concretas que hacen que pasemos de ser un 60% de les becaries (el nivel inicial) a solo el 25% de les investigadores superiores. Este fen√≥meno se conoce como ‚Äúefecto tijera‚ÄĚ por la forma de la curva del grafico que muestra c√≥mo disminuye la proporci√≥n de mujeres cuanto m√°s alta es la jerarqu√≠a. En este hilo lo explicamos usando datos de CONICET. Lo mismo se da en los cargos de gesti√≥n jer√°rquicos de universidades y autoridades de organismos de ciencia y tecnolog√≠a. Para m√≠ es un important√≠simo paso adelante que la presidenta del CONICET sea Ana Franchi, pero a√ļn falta camino por recorrer.

En cuanto a visibilidad de las historias, voy con un caso paradigm√°tico: ¬ŅA cu√°ntas mujeres conocemos en nuestras disciplinas? Yo me dedico al √°rea de tecnolog√≠a, donde fuimos pioneras en Argentina y en el mundo. Adem√°s, trabajo en temas de g√©nero hace a√Īos y reci√©n hace relativamente poco empec√© a conocer las historias de las pioneras de mi propia disciplina. Esto tiene que cambiar y por eso empezamos este proyecto.



¬ŅDe qu√© manera impacta la diversidad (de g√©nero, geogr√°fica, √©tnica, socioecon√≥mica, etc) en las ciencias? ¬ŅC√≥mo influye la participaci√≥n de personas y comunidades diversas en las investigaciones cient√≠ficas?

Nosotras entendemos el feminismo desde una mirada interseccional y por eso buscamos expl√≠citamente que hubiera mujeres trans, personas no binarias y personas racializadas en las historias que contamos. Para nosotras hubiera sido hip√≥crita, siendo un proyecto que trabaja en diversidad, tener por ejemplo todas mujeres cis blancas de Buenos Aires. En nuestro libro hay personas que trabajan desde Jujuy hasta la Ant√°rtida y de todos los momentos hist√≥ricos: los relatos de este libro abarcan m√°s de 160 a√Īos de historia argentina.

Buscamos mucho para poder tener representaci√≥n de estas comunidades, contextos y realidades en el libro pero, a√ļn as√≠, sabemos que es poco y que eso responde a una exclusi√≥n sist√©mica: estudiar en la universidad es un privilegio, y dedicarse a la ciencia tambi√©n. No es casualidad que ciertos colectivos est√©n poco representados en este libro: las personas que integran estas comunidades muchas veces no acceden a ciertos espacios, son excluidas de ellos o no tienen visibilidad. Nos hubiera gustado que el libro tuviera mucha m√°s diversidad, nos duele que la mayor√≠a de las historias sean de personas blancas de Buenos Aires, pero nos parece que eso, tambi√©n, evidencia la realidad en que vivimos. Este es nuestro aporte para ayudar a hacer m√°s visibles estas historias.

Como siempre decimos, a la visibilización de las científicas de acá la hacemos entre todes. En redes sociales (por ejemplo, en los #MartesDeCientíficas) conocimos a muchas otras científicas que se dedican a un montón de áreas de estudio diferentes. Tenemos un listado abierto y colaborativo en nuestra web de Científicas de Acá que nos inspiran.

Por √ļltimo, sobre la pregunta del impacto: m√°s historias, m√°s miradas y m√°s enfoques enriquecen siempre la forma de encarar los problemas, as√≠ como tambi√©n trae a la mesa nuevos problemas para resolver. Si pensamos en una ciencia y en una tecnolog√≠a situadas y al servicio de la sociedad, esto es fundamental.

ūüĒ• Bonus track

  1. ¬ęC√≥mo usan las mujeres argentinas su celular¬Ľ(*), informe por Chicas en Tecnolog√≠a para conocer c√≥mo son los usos y percepciones de las mujeres con foco en dispositivos m√≥viles. Ac√° pod√©s leer el informe completo o el resumen informativo.

    (*) A pesar de que el t√≠tulo del informe se refiere a ¬ęmujeres argentinas¬Ľ, la muestra est√° conformada por un un 73,3% de mujeres de Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires y s√≥lo el 26,7% de las mujeres de la encuesta son de otras provincias argentinas.
  2. ¬ęInteligencia artificial y diversidad¬Ľ, el caso de los sesgos en los algoritmos de los sistemas de reconocimiento facial (programa de La Liga de la Ciencia, columna a cargo de Consuelo L√≥pez).
  3. ¬ŅPor qu√© necesitamos datos con perspectiva de g√©nero? Lo explica el Observatorio de Datos con Perspectiva de G√©nero.
  4. Estas son sólo algunas de las organizaciones o proyectos que buscan reducir la brecha de género en tecnología y de visibilizar el trabajo de mujeres en diversas áreas científico-tecnológicas:

Si formás parte o conocés otras organizaciones o proyectos, escribime.

ūüďö Para leer

Rebelión en el laboratorio. Vidas de mujeres científicas, por Nora Bär (Editorial Planeta, 2019).
Científicas de Acá, por Caro Hadad, Julieta Elffman, Vale Edelsztein y Juli Alcain. Historias disponibles acá.

Espero te haya resultado interesante este correo. Cualquier información, comentario o sugerencia que tengas, escribime. A mí también me gustaría recibir un mensaje tuyo.

¬°Que tengas un lindo marzo!
Gracias por estar ahí.

Carolina

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