software libre en educación

¿Qué rol cumple el software libre en la educación?

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En la actualidad empieza a hablarse de la necesidad de reflexionar sobre el acceso y la mediación de las tecnologías digitales, pensando en la necesidad del estudio de las mismas y de una alfabetización digital crítica y reflexiva. Teniendo en cuenta esto, es necesario pensar qué pasa con las tecnologías que atraviesan nuestros espacios educativos. El software libre tiene algo para decir. ¿Cómo atraviesa una perspectiva de derechos el software en la educación?

Los seres humanos utilizamos tecnologías en todos los aspectos de nuestra vida y hoy en día hay una fuerte presencia de las que llamamos “digitales”. En particular en la escuela se habla de la necesidad del uso y la inclusión de tecnologías ya desde la década del 90. Pero, ¿de qué modo habitan estas tecnologías la escuela? Ya es habitual pedir búsquedas en internet, trabajos prácticos en formato de video, presentaciones, etcétera. En pleno 2021, se habla además de la necesidad de reflexionar sobre el acceso y la mediación de las tecnologías digitales, pensando en la necesidad del estudio de las mismas y una alfabetización digital crítica y reflexiva. Ante esto pensemos un instante sobre las tecnologías que atraviesan nuestros espacios educativos. Veremos que el software libre tiene algo para decir, desde los espacios formales a los no formales, desde la profe de informática al profe de artes o lengua, desde nivel inicial a nivel universitario.

¿Qué tipo de vínculo nos ofrecen las tecnologías digitales? ¿Qué rol tiene la escuela en ese vínculo, pensando en el ejercicio de esta ciudadanía plena? ¿Cómo atraviesa una perspectiva de derechos el software en la educación?

¿Qué es el software libre?

El software es el conjunto de programas en nuestros celulares, computadoras y demás dispositivos electrónicos, como el navegador de internet, el editor de texto o el sistema operativo (que es el programa principal que hace que las computadoras y los celulares funcionen). Los programas están construidos por personas (ya sea un colectivo o una empresa) y a diferencia de un guardapolvo o cartuchera, que son bienes físicos, el software es más parecido a un texto, que no lo es, por lo que uno accede a una copia del programa.

Las personas que escribieron ese programa dicen qué es lo que nos dejan hacer o no con esa copia, eso se llama licencia. Por ejemplo, si yo compro Windows, la licencia de Windows dice que tengo permiso para usar esa copia en una sola computadora y que no lo puedo compartir con nadie (entre muchas otras indicaciones y restricciones).

El concepto de software libre (que me gusta llamar software para usuarios libres) define aquellos programas cuyos creadores permiten usar (1), copiar (2), modificar (3) y compartir las modificaciones de los mismos (4) usualmente a través de una licencia que así lo indique. Como vemos, la diferencia con el software «no libre» no es técnica, sino de principios, e implica que el modo de relación que tenemos con el software libre es menos restrictivo. Podemos usarlo para cosas que los creadores no pensaron, estudiar cómo funciona y sacar partes, compartirlo, adaptarlo a nuestras necesidades. Todo esto sin tener que pedir permiso extra a los creadores. Incluso podemos sumarnos para aportar y crear de manera colectiva. Hay muchos programas que son libres, como Firefox, LibreOffice, GNU/Linux, Audacity, entre otros. No todo programa que se descarga de internet gratuitamente es libre, solo aquellos que cumplen las libertades mencionadas más arriba. Para sacarse la duda, lo mejor es ir a la página de Wikipedia del programa y fijarse qué licencia tiene.

¿Qué consecuencias tiene el software libre en educación?

En un sistema educativo que intenta trabajar con una perspectiva de derechos, el software libre convive muy bien. Además del derecho humano a la educación, el artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: «Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten». Por su parte, el artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconoce los derechos a: «(a) Participar en la vida cultural; (b) Gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones».

Quisiera destacar aquí el derecho a participar de la vida cultural y, en particular, entender la tecnología que nos rodea como parte de nuestra cultura. En ese sentido, el software libre invita a participar de la vida cultural y técnica. Resumo otros motivos para pensar el software libre (SL) en la educación:

  • Precio accesible: Si bien libre no es gratis, la mayor parte del software libre usado en educación sí lo es, por lo que se pueden reducir los costos para una institución o docente, a su vez que los estudiantes pueden acceder descargar y usar el mismo programa que utilizan en la clase fácilmente y de manera legal.
  • Valores: La escuela ha de enseñar a los estudiantes valores y estilos de vida que beneficien a toda la sociedad. La propuesta del software libre presenta un grupo de valores sobre lo que es producir de manera colectiva y compartir conocimiento. Eso nos beneficia como sociedad.
  • Enfoque en problemas y no en “marcas”: Usar software libre permite ver que existen opciones de programas para resolver los problemas o situaciones, por lo que se puede hablar por ejemplo de un “procesador de texto” en vez de Word, comprendiendo funcionalidades de los programas, mostrando que existen opciones para elegir qué usar, de manera que se adecúe a sus necesidades.
  • Funcionamiento de las tecnologías: El software libre facilita que los estudiantes aprendan cómo funcionan las computadoras y el propio software.

Si desean ahondar más en la perspectiva del software libre y su vínculo con educación les recomiendo leer “Software Libre En Educación” 4 de Adell y Bernabé”.

Estado, educación y software libre

El trabajo con software libre a nivel estatal también aporta a la construcción de una soberanía tecnológica, ya que el propio Estado puede adaptar el software a las necesidades del propio sistema educativo del país. Por ejemplo, incluyendo contenido pertinente para la currícula nacional o agregando software que se adapte a la necesidades y prácticas de la comunidad educativa. Estos son los principios que llevaron al desarrollo de Huayra, el sistema operativo para educación desarrollado por el Estado Argentino.

Por ejemplo, cuando el estado peruano quiso entregar computadoras a sus estudiantes encontraron que Microsoft Word no viene en guaraní (uno de los idiomas oficiales del país) por lo que decidieron usar Libre Office, un office libre y lo modificaron para agregarle dicho idioma. Esa modificación la incorporó luego el programa Conectar Igualdad para usar office en guaraní con los estudiantes que tienen esa lengua materna.

¿Qué puedo hacer como docente? Primeros pasos en SL

Como todo proceso de aprendizaje es mejor si se vive de manera colectiva y generamos comunidad por lo que la primera recomendación es ponerse en contacto con comunidades que trabajen alrededor de estas temáticas como Clementina, una comunidad de software y cultura libre en educación.

De manera individual hay dos perspectivas, la radical y la gradual. La primera consiste en instalar todo libre en tu computadora instalando alguna versión de Linux para educación como Huayra y experimentar con ello. La gradual es ir transformando de a poco las prácticas. Para esto recomiendo hacer una lista de los programas que son de uso cotidiano. ¿Qué software uso, para qué, qué actividades desarrollo? ¿Qué programas de software libre puedo encontrar para estas actividades? A continuación les dejo algunas recomendaciones. Todos estos programas los pueden encontrar en internet, sin virus y sin publicidad. En general, es cuestión de descargar el archivo instalador, hacer doble clic y siguiente, siguiente.

Pueden encontrar más programas, pueden buscar en la lista colaborativa de Clementina.

Si tienen ganas de hacer otro paso, pueden cambiar Windows por un sistema operativo libre, alguna versión –distribución– de Linux (como Huayra). Para averiguar antes y quitarse algunas dudas pueden aprovechar el libro “Un libro sobre Distros” que Clementina sacó hace poco y pueden descargar desde la página clementina.org.ar.

¿Y enseñar sobre software libre?

Enseñar sobre software libre implica enseñar soberanía en términos de educación en la ciudadanía: ¿Cómo pensar una educación para la soberanía tecnológica? Algunas ideas:

  • Las decisiones tecnológicas que tomo para mis clases y en general, ¿reproducen lo que «hace la mayoría» o son conscientes y decididas?
  • ¿Promuevo esta deconstrucción y discusión en mis aulas?
  • ¿Les muestro opciones a mis estudiantes?
  • ¿Muestro múltiples puntos de vista y el contexto de las tecnologías digitales?
  • ¿Hablo de usos o de marcas cuando hablo de tecnología?
  • El ejercicio de listar las prácticas tecnologías digitales y el software utilizado para buscar alternativas se puede realizar también con estudiantes. Esto se aprende y es un proceso de deconstrucción permanente.

Espero que este artículo les deje preguntas e ideas interesantes para seguir explorando y experimentando. Anímense, prueben, pegunten, y compartan.

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